RUDY ALFONZO GOMEZ RIVAS
Escritor nacido en Aguacatán, Huehuetenango, Guatemala. (1977). Trabaja en el Área de la Docencia. Técnico en Gerencia para el Desarrollo Rural Sostenible, otorgado por la Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC, acreditándolo como miembro de la Facultad de Ciencias Económicas.
1
¡Mujer!
conviertes tu mirada
en segundos,
tus besos
en minutos
y tu cuerpo en eternidad.
2
Te vi...
Quise hacer mío el mar
Colocaste en mis ojos
dos gotas con sabor a sal.
3
¿Quién dijo que el amor no es fotógrafo?
Tus ojos me retratan...
Me revelo en cada uno de tus besos.
4
Los vientos, aires
ventarrones y soplos de la vida
que pasean indecisos en la nada,
solo me quedé con uno:
el de tu exitado aliento.
Frágiles, duras, trabajadoras,
arquitectas: las manos,
solo me quedé con unas:
las que acarician sutilmente
y atrapan para mí
la oscura noche.
Eternos los colores del arco iris,
solo me quedé con uno:
el de tus felinos ojos.
5
En la habitación un solo inquilino
un cielo falso sin estrellas
en el lecho sábanas compañías
la almohada muda de monólogos,
en la habitación contigua
la música escuchándose sola...
En la habitación:
un solo paraguas, una sola silla,
un solo par de zapatos,
una sola pregunta:
¿Qué es la soledad entonces?
6
Es tu silencio insonoro puntos suspensivos
tu mirada paréntesis en el tiempo,
mientras eso pasa inevitablemente
descansa mi voz en la piedra
fría de tu recuerdo
y la luz caída de tus ojos
suicida las horas de mi vida
(Poemas seleccionados del libro inédito "Aves de Papel")
1.
Salí de mí,
me quedé sin tiempo
traspasé horizontes
siguiendo la ruta
de triste ocaso,
intercepté la ruta inquebrantable
de fugaz estrella,
para así mutilar efímeramente
este dolor que se desangra en lágrimas.
Todo es en vano. De regreso,
encuentro palabras mutiladas,
voces perdidas, soledad, silencio
aliadas con las rejas de las sombras.
Entonces, acompaño a la noche para irme con ella.
2.
El tropel de tus huellas me persigue
besos blancos intentan florecer
la esperanza desfallece entre suspiros
el vestido de tu ausencia es la mortaja
que me destierra por senderos ya olvidados.
Mi nombre lo mata la certeza
del abismo constante de tus labios,
tu risa de sal pone fin a la fiesta.
¿Por qué la noche es más oscura
tiritando entre las manos de la tristeza?
no preguntes ahora, porqué doblan las campanas
que silencian aún más el silencio,
si ya sabes quien murió.
3.
Es tres de marzo,
el reloj marca rutinariamente
y por simple condición de máquina
las tres de la mañana. Sigo despierto
- a decir verdad ya llevo tres noches así-
lejos de pensar en múltiples trilogías
o en múltiplos de tres
me invade el pensamiento confirmado
y con esencia de pájaros,
que hay tres cosas,
además de las tres letras de tu nombre
que me duelen más: tú, tú y tú.
4.
Alas rotas
Me he buscado
dentro de los mares,
después de ti,
descubro que tuyas
son las aguas,
mías son las sales.
Me he buscado
a lo largo y ancho de inmensos cielos,
después de ti,
descubro que te acompañan otras aves,
en mi quedaron alas rotas.
5.
Viaje eterno
Por un instante
me adentré en las entrañas
de la tierra
y averiguar así
como será mi condición de muerto.
Recordé que no te tengo
y el viaje se hizo eterno.
6.
Esta noche no es la misma
Esta noche no es la misma de otras noches
aquellas tenían juguetones claroscuros,
ésta tiene sombras,
aquellas tenían serenidad
musitada con el cantar rutinarios de los grillos,
ésta tiene miedos,
esta noche no es la misma de otras noches
aquellas tenían el tiritar de estrellas
y hasta sus propias estrellas -tus ojos-
ésta tiene nervios locos compañía
y sus estrellas se han vuelto fugaces,
esta noche no es la misma de otras noches
aquellas tenían sonrisas, besos, miradas...
ésta solo tiene pedazos empañados de cristal,
esta noche no es la misma
esta noche no es la misma,
porque sus horas lentamente se quiebran.
7.
Matando la alegría
Dicen que murió la alegría
porque anudaste en tus labios prometidos besos;
más bien creo que muere mi alma
acompañada de inmóviles cactus.
Dicen que murió la alegría
porque cerraste la cortina de la luz salvadora de tus ojos;
más bien creo que muero
entre los brazos helados de la noche.
Dicen que murió la alegría
porque me llena tu ausencia carroñera;
más bien creo que muero
entre soledad sombría de mis ojos,
testigos son: mis nervios peces y mejillas yodadas.
8.
Soledad Porfía
¿Qué pena me atormenta
en esta noche vacía?
¿Es la soledad porfía
o es tu mirada que se quiebra lenta?
Como taladro perforan
tus palabras mi alegría,
suspiros largos que te añoran
me hunden en fatal melancolía.
Este estupor sombrío
que como fiera me acecha,
no es más que la cosecha
de tu ausencia hecha frío.



