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LA LUPA - LECTOR DE PALABRAS QUE NO SE DAN

por Marjul
sábado, 12 de abril del 2008 a las 19:06
guardado en

LIDIA CORCIONE CRESCINI

"Me gusta el silencio, en el silencio existen unas oportunidades mágicas para aprender. Si a mí me regalan un día de silencio, es un día maravilloso" (Ángela Becerra). Homenajeada en el IV Encuentro de Escritoras Colombianas (2007). Consejería de la Presidencia de la República Para la Equidad de la Mujer.

Hablando del IV Congreso Internacional de La Lengua Española,  imposible no hacer énfasis en ello, evento que aunó a los seres humanos, desde los más letrados hasta los menos instruidos en la fiesta de "las letras" en donde se dieron cita los más versados en la materia para introducir a la   lengua castellana un Texto nuevo de Gramática española y enaltecer a  "Gabo", inigualable con  su pluma mágica.

Bien vale la pena preguntarnos:

¿Qué reglas tiene la palabra que no se dijo? ¿ lo viable, lo pertinente, lo no pertinente, lo válido o lo inválido de la situación y aquella que de alguna manera como suele sucedernos se nos quedó   en la punta de la lengua o en la punta del dedo cuando lo agitamos desesperados y lo golpeamos contra el otro indicando que ya va a salir y no quiere escapar?

¿El murmullo que roza el oído, el gesto que fluye espontáneamente, el ademán que corta la brisa, el susurro de la fuente, la palenquera que con su rítmico andar y su voluptuoso cuerpo   transita por la calle Segunda de Badillo, te mira de reojo y sin decir  nada deja detrás de sí incontables palabras ya sean de alegría, de insinuación o de congoja?.

¿Cuáles serían las reglas para el lenguaje tan usual, cotidiano, empírico y consuetudinario?

¿El apretón de manos, el abrazo lleno de algarabía que no te suelta y da palmaditas en tu espalda eufóricamente, el guiño que significa tantas cosas, la caricia sutil, el beso en la mejilla, en la frente o en los labios?.¿Será qué quién calla otorga o es al ojo de quién lo mira?

Sin mayúscula ni minúscula, sin acento, sin tilde, sin coma, ni punto y coma, sólo puntos suspensivos que se bambolean al vaivén...

 ¿Y cuáles serían las reglas para las palabras que pronuncia la brisa y nos dejan una estela de incógnitas no resueltas o quizás dejan entrever fonemas imaginarios que se conjugan y se compactan para quedar atrapados en un idioma, el idioma que sólo percibe el lector de ese gesto o ese ademán?.

¿Y, las  del lenguaje mágico que abarca espacio y tiempo, luces y sombras, verdades o mentiras?.

Lenguaje no pronunciado, no escrito ni hablado ese que queda fuera de todo contexto, regla o normatividad.

¿Y qué decir del lenguaje de la sombra con musicalidad y movimiento, del árbol frondoso que no cesa de hablar y hablar y con sus palabras trasmite un   voraz o apacible léxico que nutre las vertientes de los imaginarios? ¿Y qué  del pincel que a través de su silencio extasía la palabra dejando plasmado en el lienzo   su trazo irisado, imantado,   queriendo alcanzar la inmortalidad al momento de la culminación?.

¿Qué hacer entonces, con esa  palabra que no se pronunció y lo dijo todo? esa que atrapa los sueños y  permanece presa en el laberinto interior y   grita mil veces y su grito no se acalla y de tanto gritar se va apaciguando en la estancia al compás de la lentitud de lo eterno? Palabra que  inicia  como la mariposa, sus alas se posan para alimentarse de colores que emergen de la brisa, palabras que se despojan de la túnica para que su velo flote hacia oídos despiertos, palabra que bebe del cáliz para tocar el cielo y se eclipsa desvelada   para descansar en el silencio.

LA LUPA - RECONSTRUIR EL YO

por Marjul
sábado, 12 de abril del 2008 a las 19:03
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LIDIA CORCIONE CRESCINI

¿Quién alguna vez no ha jugado al yoyo?

Comencemos a llevar la cuenta de con cuánta frecuencia usamos el pronombre "yo". El egocentrismo es un hijo del ego.

La loca, el yoyoismo, el ego o como quieran llamarlo, es un compañero invisible que siempre permanece a nuestro lado. Se muerde el anzuelo y se cae en la trampa.

Si diéramos más de nosotros mismos y pidiéramos menos a cambio sería una forma maravillosa de domar el ego.

Los occidentales tenemos la peculiaridad y la marcada tendencia a caer en el juego de yoyo: yo soy, yo hice, yo puedo, yo quiero, yoyo..., yo el Todopoderoso.

Los mayores males que aquejan a la humanidad son motivados e impulsados por ese tirano llamado EGO. Según él cuanto más tienes, más especial eres. Cuanto más especial eres, más se confirma que eres alguien que no tiene nada que ver con todos los otros que tienen menos. El ego quiere hacer creer que "las cosas" son más importantes. Nos dice "Acumula tantas posesiones como puedas, y siéntete apegado a ellas. Tendrás una sensación de orgullo.

Toda cháchara, chismorreo que entretienen a la gente son obra del ego.

Cuando nos ocupamos de las desdichas de otros demostramos que no queremos ayudarles sino sentir placer o diversión ante sus dificultades y humillaciones.

A través de la historia, al vivir lo que se ha vivido y al enterarnos de los sucesos tan macabros: guerras, hitlerianos, fascistas, terroristas, crímenes pasionales, abusos, maltratos, oprobios, monstruosidades, violaciones, podemos observar de inmediato que la necesidad de derrotar a otros tiene un solo fin: sentirse poderoso e importante.

Poder, desquiciado poder, carcoma de almas nobles e inocentes, pompas del ego, gritas enloquecido cuando otros quieren superarte; ser el número uno es más importante que nada. Poder maldito poder, conformarte con menos es admitir que eres un perdedor.

Poder, ego, yoyo, monstruo de cien cabezas, desalmado, ruin, cruel, perverso. Todos los males que aquejan al mundo son fruto de tu ambición.

Cuando los  idealistas se dejan llevar por su falso ego, intentan llevar a cabo sus ideas dizque en busca de paz, ecuanimidad, equilibrio y justicia social, valiéndose de unos medios destructivos para la propia humanidad, sólo se están dando a ellos mismos excusas de su miedo ante su constante ansiedad e impotencia de asumir su propia vida.

"Perdona mis actos sin sentido/ como yo perdono los actos sin sentido de aquellos/ que piensan que obran con sentido". (Robert Frost).

Ojalá todos recortemos este poema de Walt Whitman y lo peguemos en el espejo para ver si así logramos de alguna manera jugar al " yoyo" pero con ese objeto circular que sube y baja a través de un hilo enrollado   y con el cual podemos hacer figuras maravillosas y así olvidarnos del yoyoismo que es muy dañino y nada divertido:

Existo como soy/ con eso basta./ Si nadie más en el mundo lo sabe, permanezco sentado, contento,/ y si cada uno y todos lo saben, permanezco sentado, contento./ Un mundo lo sabe, y para mí es con mucho el más grande, y ese soy yo mismo./ Y si recibo el reconocimiento hoy o en diez mil/ o diez mil millones de años,/ puedo recibirlo ahora con alegría, o con igual alegría/ puedo esperar.

Y entonces disfrutaremos de una vida más profunda y rica, que nos proporcionará un canto al espíritu hoy tan desdeñado y una refrescante sensación que nos permitirá irradiar esa recuperada lucidez para poder transmitirla para bien nuestro y el bien de todos los demás.

Pasado y presente

por Marjul
miércoles, 02 de abril del 2008 a las 20:03
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Pasado y presente

 CUANDO EL AIRE FRÍO

ME ROZA LA CARA

SIENTO EL ECO SOMBRÍO

DE TUS TIERRAS HELADAS.

ARCHIPIÉLAGO DISTANTE

DEL ATLÁNTICO SUR,

MUCHAS VIDAS ROBASTE,

LEALTAD Y JUVENTUD.

HOY TENDIDO A LA SOMBRA

DE PÁLIDOS REFLEJOS,

MI MEMORIA TE NOMBRA,

TE VISLUMBRA A LO LEJOS.

MILES DE SOLDADOS

EMPRENDIERON EL VIAJE,

DEFENDIENDO ACORRALADOS

ESE SUELO CON CORAJE.

FLANCOS RECORTADOS

RODEADOS POR MAR.

RECUERDOS LEJANOS

QUE NO HE DE BORRAR.

TU TIERRA ANHELA

UN JIRÓN DE CIELO.

MALVINAS REVELA

VALENTÍA Y CONSUELO.

 HOY TENDIDO A LA SOMBRA

DE PALIDOS REFLEJOS,

MIMEMORIA TE NOMBRA,

TE VISLUMBRA A LO LEJOS.

MILES DE SOLDADOS

EMPRENDIERON EL VIAJE,

DEFENDIENDO ACORRALADOS

ESE SUELO CON CORAJE.

Letra: María Julieta Salusso

Música: Juan Carlos Salusso

Haikus en sepia

por Marjul
jueves, 20 de marzo del 2008 a las 18:48
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Haikus en sepia

 

Fuego de estrella

cuelga del cielo

amparo en la noche.

 

Luces en sepia

transitan el día,

llegan o se van?

 

Llora el cielo,

huye el alba.

Vuelve el ayer?

 

Besos tibios,

cuerpos ardientes...

Estalla la luna.

 

Imagen de humo.

Vibra el dolor,

se calla mi vos.

 

María Julieta Salusso

Casi a la madrugada

por Marjul
domingo, 16 de marzo del 2008 a las 21:59
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Casi a la madrugada

 

Caían ya las primeras gotas. La noche estaba emergiendo lentamente desde la enorme  concavidad del universo, la oscuridad característica del momento, coloreaba segundo a segundo todo el espacio sideral.

La cornisa del viejo centro comercial lo resguardaba. Lo protegía del agua que se empeñaba en mojarlo y hacerle sentir una vez más escalofríos en el cuerpo.

Las noches de invierno eran muy crueles, sobre todo para los más pobres.

El frío y el agua, se filtraban sin piedad por cada fragmento del grueso cartón que lo cubría. El escenario nocturno se reducía a la solitaria vista panorámica del lugar y la danza que los plátanos desnudos realizaban guiados por el viento... ¡qué ironía! las altas y oscilantes formas vegetales, al igual que Pedro; yacían bajo el capricho torrencial de la naturaleza.

Pedro aguantaba, ya estaba acostumbrado. Esta sensación no era nueva. La vida no había sido demasiado buena con él... ¡tantas veces había permanecido bajo la lluvia esperando que alguien tuviera piedad de su desdichada existencia!

Hubiera querido para él muchas cosas... formar una gran familia había estado en el puesto numero uno de su lista de deseos; quizás porque prácticamente se había criado solo, con un padre violento y una madre ausente que no hacía más que traer hijos al mundo sin ninguna responsabilidad.

A los doce años Pedro había huido del precario lugar donde vivía con el objetivo de ser alguien en el mundo... lo aturdía la idea de seguir los pasos de sus progenitores.

Muchas veces había intentado ganarse la vida decentemente. Aprendía rápidamente cualquier oficio. Quería trabajar... pero lamentablemente en este mundo en que vivimos, el que no tiene estudios y una pila de antecedentes positivos, buena presencia y qué se yo cuantas cosas más, queda fuera del sistema. Esto le había pasado a Pedro.

Los años le habían transitado por encima dejando surcos bien marcados en el rostro, blanqueando la oscura cabellera y dándole un lento acompasar a sus movimientos. Y allí estaba, prácticamente como al principio; con sesenta años en los bolsillos, solo y sin ningún objetivo cumplido. La única riqueza con la que ahora contaba, era el  capital de la experiencia que le habían dejado los tiempos vividos. La belleza de los mil amaneceres observados. El aroma que el viento le robaba a las flores y dejaba en su nariz. Las noches dormidas a la luz de la luna. En fin, de alguna manera, así como tenía reproches que hacerle a la vida, Pedro consideraba que era más lo que tenía por agradecer. A pesar de su pobreza, se consideraba un privilegiado. No toda la gente se detiene a disfrutar de la simpleza de las cosas, de las maravillas que día a día la naturaleza nos ofrece gratuitamente.

Muchas preguntas retumbaban en su cabeza. ¿Quién decide el lugar y el momento en el que nacemos? ¿Por qué algunos tienen la vida prácticamente resuelta desde el principio y otros vagamos por el mundo sufriendo hambre, frío y todo tipo de necesidades?

Pedro increíblemente era feliz. A pesar de haber tenido una vida tan carente de todo lo material y tan solitaria, era una persona de buenos sentimientos. Más de una vez, lo vi compartiendo su escasa comida con el amigo que lo acompañó durante tantos años. Un perro de la calle que era su única fuente de calor para las noches de frío y la única presencia viviente que  lo escuchaba  durante horas, cuando se le daba por hacer un recuento de su existencia.

Las gotas de lluvia rebotaban fuerte contra la superficie de los viejos y deteriorados baldosones. La fuerza del agua al impactar contra los charcos dispersaba gotas por todos los rincones.

La mirada de Pedro se perdía ante el magnífico espectáculo que le estaba brindando la naturaleza.

En la vereda de enfrente los árboles seguían ofreciéndole aquella extraña danza guiados por el viento. Se acariciaban, subían y bajaban despojados de sus hojas, con sus finas ramas desnudas. No paraban de mecerse al compás de la sinfonía ejecutada por el viento. El sonido de las gotas se asemejaban a calurosos aplausos que no cesaban de alentar al cuerpo de bailarines... ¡qué grandioso espectáculo!

La noche estaba bastante avanzada, las calles deshabitadas de presencia humana dejaban correr lentamente el agua que se acumulaba en la superficie. Pedro, recostado contra la pared y cubierto con el cartón mojado, no dejaba que nada pasara inadvertido ante sus ojos. Temblaba de frío. Aguardaba expectante la venida del amanecer; le gustaba observar la llegada del día, sobre todo, cuando estaba lloviendo; juraba que tenía un encanto único. Era como un solemne ritual donde la vida lavaba y purificaba todo lo malo.

Casi a la madrugada, el sueño eterno lo sorprendió.  

 

María Julieta Salusso

Sonidos

por Marjul
sábado, 23 de febrero del 2008 a las 21:20
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sonidos de la naturaleza

 

 

Fluyen

desde las entrañas

de este universo latente.

Florecen

inmortales y persistentes

traspasando las delgadas barreras

de una inútil resistencia.

Se acentúan a veces

para luego decrecer

en un estado constante y homogéneo.

Me circundan

y forman parte de mi vida

desde que el tibio útero materno

cobijaba mi existencia.

Se ocultan

a veces detrás de bellas melodías,

se funden

y se pierden en el eco confuso

de la propia duración.

Transitan incansablemente

invadiendo los vulnerados sentidos

de los transeúntes de este mundo

... como yo

Se hacen presentes en los sueños,

en mis sueños...

Corren por mis venas,

surgen

desde  mis propias entrañas,

laten

al compás de mi corazón,

forman parte de mi esencia.

Sería imposible prescindir de ellos.

María Julieta salusso

El día y tu recuerdo

por Marjul
sábado, 19 de enero del 2008 a las 18:49
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El día emerge de su lecho de sombras, renace el sol desde su tumba ardiente volteando la puerta de los segundos matutinos. Se dibujan sombras proyectadas sobre la superficie terrenal que me sostiene.

Mis ojos capturan los esbozos que el destino caprichoso se encarga de trazar y mi mente desespera.

Entre mi tiempo y la nada, cruza el pálido reflejo de una vida inconclusa, que se funde en el eco de la frase que pronunciaste alguna vez; corriente sombría de silencio que nace de las ruinas de gritos olvidados y humedece las costas del mar de mi pasado.

El día y tu recuerdo, emergen de su lecho de sombras... y yo me ahogo en las aguas de mi propia nostalgia, para renacer mañana... junto al día y tu recuerdo.

María Julieta Salusso

 

 

Recuerdos

por Marjul
jueves, 29 de noviembre del 2007 a las 19:43
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Estallan...

contra los finos cristales de mi memoria.

Emergen...

desde el silencio de mis oscuros gritos mudos

aturdiendo desesperadamente

y derribando los tímpanos erguidos

de un pasado concreto.

Humedecen y diluyen

los pliegues del recuento

de mi mojada existencia.

Nacen,

viven,

mueren.

Vuelven a nacer

y transitan por mi mundo,

a mi lado,

acompañando mi presencia...

despojándola,

desnudándola

y filtrándose delicadamente

por los finos orificios de mis silencios.

Palpitan gloriosos desde mis entrañas.

A veces confunden e invaden

la quietud y la calma de mis momentos.

Irrumpen estrepitosamente

desde lo mas profundo de esta ajena vida

que mañana tendré que devolver.

Brotan disimuladamente

por los poros de los costados ocultos,

haciendo temblar bruscamente

la superficie intangible que invade mi cabeza.

Me hacen sentir

el juego que el destino incierto

practica conmigo...

 

"el blanco" de mi propia existencia.

Me abrazan con fuerza,

hasta cortar el aire

de esta vida que me circunda.

Corren afanosamente

y navegan por el cause oculto de mis venas.

Me consumen en la hoguera

de esta vida recorrida;

me calcinan,

me vuelven polvo...

para resurgir de mis propias cenizas.

 

María Julieta Salusso

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